En pocas palabras
Se borra. Tu PDF viaja por HTTPS hasta nuestros servidores, se usa únicamente para marcar el número y transmitir el fax, y desaparece solo en cuanto termina la transmisión.
Una salvedad, común a cualquier fax: en la línea telefónica que llega al aparato del destinatario, las páginas no van cifradas.
Del navegador al servidor, y de ahí a la papelera
En el momento en que subes el archivo, la conexión HTTPS lo protege hasta que llega a FaxTelecom. Allí espera lo que dure la transmisión y después se borra sin que tengas que hacer nada.
Nadie lee tus páginas. El documento tiene un único uso: llegar al número que indicaste. Ni análisis, ni reutilización, ni reventa.
El tramo que nadie cifra
La última etapa recorre la red de telefonía hasta llegar a la máquina del destinatario. El protocolo de fax nunca incorporó cifrado, así que este tramo viaja en claro, elijas el proveedor que elijas.
En la práctica, los problemas vienen mucho más a menudo de una cifra equivocada en el número, o de un fax colocado en un pasillo compartido, que de una línea pinchada. Revisar el destinatario sigue siendo la mejor protección.
Lo que se guarda para el seguimiento
La información de la solicitud (nombres, asunto, número marcado, estado) sigue disponible para alimentar la página de seguimiento y los posibles justificantes. El contenido del PDF no forma parte de lo que se conserva.
Puntos clave
- Transferencia protegida por HTTPS hasta los servidores.
- PDF borrado automáticamente tras la transmisión.
- Último tramo por la línea telefónica sin cifrar, como en cualquier fax.
- Releer el número antes de confirmar evita la mayoría de los percances.
